domingo, 9 de septiembre de 2018

Medusas aguamar



Dentro del mundo de las medusas existen varias especies, cada una de las cuales tiene sus propias características y especificidades. Por tanto, si somos picados por alguna en nuestras incursiones en el mar y las playas, lo ideal para un tratamiento efectivo que alivie el dolor y la irritación lo antes posible es conocer por qué especie fuimos picados.
Una especie muy común en las áreas costeras del nordeste del océano Atlántico, sobre todo en Irlanda y el mar del Norte aunque también en el Mediterráneo y en las costas de Sudáfrica, es la medusa aguamar, nombrada en inglés Compass jellyfish y de nombre científico Chrysaora hysoscella.
A esta especie dedicaremos hoy el presente artículo, mediante el que podrás conocer a fondo sus características esenciales.

Hábitat de la medusa aguamar
Las medusas aguamar son organismos marinos que viven en aguas frías o templadas, entre cuatro y 28 grados Celsius, preferiblemente cercanas a regiones continentales.
Los adultos con frecuencia han sido vistos en la superficie, pero cuando esto sucede su apariencia es muy áspera. Lo normal es que habiten a profundidades cercanas a los 27 metros o a medio metro del lecho marino, aunque pocas veces pueden encontrarse en aguas cuya profundidad exceda los 30 metros.


Características de las medusas aguamar
De adultos, las aguamar tienen un cuerpo similar al de otras medusas con simetría radial. El tamaño de su campana, achatada y con forma de platillo, lo que le facilita sus desplazamientos, puede variar entre tres y 43 centímetros, con un diámetro medio de 15,31 centímetros y un peso entre 0,2 y 2,4 kilogramos.
La coloración de la superficie superior de dicha campana varía en distintas tonalidades de marrón y tiene marcas en forma de V alrededor de un punto central.
Estas medusas tienen tentáculos extensibles y retractables, agrupados en ocho trios. Los mismos poseen células urticarias que desprenden veneno para capturar a sus presas y órganos sensitivos que le permiten detectar luz y responder a otros estímulos.


Movimiento y comportamiento
El animal se desplaza valiéndose de movimientos de su campana para bombear agua e impulsarse adelante. También pueden moverse en vertical en una misma columna de agua durante varias horas, cerca de la superficie aunque sin emerger a ella del todo.
A pesar de este relativo control de su posición, las medusas son arrastradas por las corrientes oceánicas, por lo que no mantienen rangos territoriales ni tienen territorios bien definidos.  
De igual forma, las medusas aguamar son solitarias o lo que es lo mismo, no viven en grandes grupos o colonias.


Reproducción de la medusa aguamar
Las medusas aguamar pueden reproducirse sexual y asexualmente.
El tiempo que le toma a una ephyra (larva de medusa) convertirse en una adulta sexualmente madura gira en torno a unos pocos meses, generalmente comprendidos entre la primavera y el verano en las regiones norteñas.
La reproducción sexual se produce cuando un macho funcional de la especie libera esperma desde su boca y esta es tomada por una hembra. Por lo tanto, la fertilización es interna y después de que se produce, las larvas son liberadas por la hembra y nadan libremente hasta que unos días después se asientan como pólipos.

Esperanza de vida
La duración de un ejemplar ronda el año. Entre los meses de junio y agosto se estima que el 95 por ciento de las medusas experimentan un rápido período en el que emergen y nadan a la orilla hasta que mueren.
Las causas de esto son desconocidas, pero existe la hipótesis a partir de varios estudios de que se debe a que las medusas adultas mueren después de liberar sus gametos y por eso son arrastradas hasta la orilla.


Alimentación
Esta especie se alimenta de otros invertebrados marinos, fundamentalmente larvas, y plancton. Mediante sus cuatro tentáculos orales mueven la comida hacia la boca, subyugada previamente gracias al veneno desprendido por las células urticarias.
A su vez, las medusas aguamar pueden servir de alimento a determinadas especies de tortugas marinas y peces.
En ese sentido, diversos estudios demuestran que las medusas pueden incursionar en aguas más profundas de las que está cuando se sienten amenazadas por potenciales depredadores.


Impacto para los humanos
Como consecuencia del cambio climático y la lucha entre medusas y peces por presas para su alimentación, el número poblacional de las primeras se ha incrementado, provocando una disminución estimada en el número de peces durante los próximos 20 años.
El cambio de dominación de los peces hacia las medusas tiene igualmente un impacto negativo en la industria pesquera. Pueden además estropear las capturas de peces al echar a perder las redes de arrastre.
La especie ha sido conocida por interferir con la generación eléctrica de navíos al obstruir las entradas de corriente y dificultar la minería de diamantes en el mar al bloquear la succión del sedimento.
Igualmente puede ocasionar daños a los humanos al picarlos por el roce o contacto, lo que irrita la piel y provoca heridas dolorosas, pero no severas.


Fuente:

Medusas bola de cañón


Perteneciente a la familia Stomolophidae, se encuentra la especie de medusa conocida por el nombre común de bola de cañón, cabeza de col o medusa bala, que hace referencia a la similitud de su umbrela en forma y tamaño, con estos objetos. Las toxinas que se encuentran en sus nematocistos tienen una alta concentración de veneno, lo que las convierte en medusas mortales para el hombre.

Hábitat de las medusas bola de cañón
Esta especie de medusa es frecuente en el noroeste y la costa este-central del Océano Pacífico (aguas territoriales de China, Japón, y desde California a Ecuador). Además habitan en el Océano Atlántico (desde Inglaterra a Brasil) y en el sureste de los Estados Unidos, incluyendo la costa del Golfo de México. Para su desarrollo buscan aguas cálidas con una temperatura y una salinidad promedio de 23,1 C y 33.8 ppt respectivamente.
En los meses de verano y otoño es cuando son más frecuentes, ya que se acercan a aguas de poca profundidad para su reproducción, constituyendo el 16% de la biomasa de la zona costera de la región.


Características de la medusa.
La medusa bola de cañón posee una campana en forma de cúpula que mide apenas 25 cm de diámetro, donde destaca en ocasiones un borde coloreado en tonos marrón. Como una extensión del cuerpo se encuentran debajo de la boca un conjunto de brazos orales, que le ayudan como medio de propulsión y en la captura de las presas.
Como las demás especies de medusas, las bolas de cañón son depredadores al acecho, que cazan y se alimentan de otras especies de la fauna marina. Dentro de su alimento principal se encuentra el zooplancton y todas las formas de los peces marinos conocidos como corvinas.
Estas medusas también son depredadas, siendo su principal amenaza la mayor de todas las tortugas vivientes: la tortuga laúd. Esta especie de tortuga que está en peligro crítico de extinción, necesita a las medusas bola de cañón para su supervivencia.
Las medusas bola de cañón tienen un valor comercial, por lo que son pescadas y comercializadas por diferentes distribuidores de mariscos hacia el continente asiático (China, Japón y Tailandia), donde son valoradas en su gastronomía.


Reproducción de las bolas de cañón
Como ocurre en la mayoría de los cnidarios, la reproducción sexual no es la única forma de obtener nuevos descendientes de las medusas bola de cañón. Luego de ocurrida la reproducción sexual entre dos medusas y la fertilización del óvulo, comienza a desarrollarse el embrión hasta que alcanza el estado larvario general. La larva plánula busca un sustrato para fijarse, dando lugar al pólipo que se desarrolla y luego de unos días por reproducción asexual origina a las medusas. Cada medusa crecerá y madurará los gametos que formarán el nuevo huevo, repitiendo así el ciclo evolutivo.


Veneno mortal de las medusas bala
Las medusas bola de cañón son consideradas mortales para el hombre, ya que sus tentáculos poseen una cápsula con un filamento tóxico que utilizan para protegerse de sus depredadores o atacar a sus presas. Las medusas no atacan comúnmente a los humanos, pero cuando se acercan a las costas en la época reproductiva, pueden sorprender a los bañistas provocando problemas desde menos graves (enrojecimiento, hinchazón, dolor, inflamación) hasta los más severos (asfixia, problemas respiratorios, anafilaxia), que pueden resultar fatales.

Fuente:

Medusa huevo frito

Medusa huevo frito

La medusa del Mediterráneo (Cotylorhiza tuberculata) también llamada medusa huevo frito por su aspecto en cuanto a forma y color, es frecuentemente vista en todo el litoral mediterráneo. Al igual que otras especies de medusas pertenecientes al filo Cnidaria, comparte las características propias de estos organismos marinos, dentro de las que destaca la presencia de células urticantes conocidas como cnidocitos.


Características de la medusa del mediterráneo
La umbrela de esta medusa es suave y gelatinosa, con un tamaño medio que oscila entre los 20 y los 40 cm. Es aplanada de color crema, excepto el área central que se encuentra abultada y destaca en un pardo- rojizo. La boca está situada en la cara inferior de la umbrela.
Está rodeada por un anillo circular de pequeños tentáculos morados. Posee 8 brazos que están recubiertas de pequeñas protuberancias con la forma de un botón, en un patrón cromático de blanco, azul y violeta. Esta característica es la que determina su identificación inmediata.

La coloración puede variar entre tonos verdosos o pardos-anaranjados, en función de la cantidad de algas que vivan de forma simbiótica en ella.
No es una especie peligrosa ya que presenta una escasa toxicidad en sus tentáculos, en comparación con otras de sus congéneres. Los efectos del contacto de la piel humana con sus filamentos venenosos son en la mayoría de los casos leves y pasajeros, ardor e irritación de la piel fundamentalmente.

Hábitat de la medusa del mediterráneo
Es frecuente la aparición de esta especie de medusa a finales del verano y en el otoño, en aguas calientes y templadas. Su hábitat principal está localizado a lo largo del litoral mediterráneo, siendo considerada junto con Rhizostoma pulmo, las dos especies de mayor tamaño de la región.
La medusa del mediterráneo puede vivir gran parte de su vida en mar abierto, a varios metros de profundidad, pero para su ciclo reproductivo necesitan un sustrato rocoso somero por lo que se acercan a ambientes costeros. Su presencia en forma de plaga se ha comenzado a registrar en 1995, afectando al Mar Menor, el Egeo y el Adriático.

Comportamiento de la medusa del mediterráneo
La medusa del mediterráneo tiene una musculatura umbral que le permite nadar en vertical y horizontal en el agua, aunque en la mayor parte de los casos sucumben ante las fuertes corrientes marinas.
Su dieta fundamental está constituida por peces pequeños, invertebrados y otras especies de medusas que van digiriendo poco a poco. Inyectan a sus presas con las toxinas que contienen en sus cnidocitos, que las inmovilizan de inmediato y les permiten atraerlas hacia su boca con los tentáculos y brazos bucales.
En ocasiones se le puede ver nadando rodeadas de alevines de especies (jureles, seriolas, salemas y bogas) que son inmunes a sus toxinas y buscan refugio entre sus brazos de otros depredadores.

Reproducción de la medusa del mediterráneo
El ciclo de vida de una medusa del mediterráneo comienza con la fecundación tras la expulsión de los gametos de ambos sexos (óvulo y espermatozoide). Es así como nace una larva completamente ciliada llamada plánula pelágica, que pasa a formar parte de ese conjunto de microorganismos conocido como plancton.
Pasado un tiempo la plánula tiene la capacidad de fijarse a un sustrato rocoso apropiado o en su defecto a una concha de un molusco poco móvil, para transformarse en un pólipo asexual. Estos pólipos tienen la capacidad de producir nuevos pólipos mediante un mecanismo de reproducción asexual llamado gemación. A partir de este proceso se producen medusas sexuadas llamadas efiras, que se transforman y crecen hasta alcanzar la forma y el tamaño de la forma adulta, cerrando así el ciclo reproductivo.

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viernes, 7 de septiembre de 2018

Carabela portuguesa


Aun cuando la época de corsarios y piratas parece haber quedado en el pasado, una embarcación muy peculiar "navega" cada año por las zonas cálidas del océano Indico y Pacífico, llegando incluso a frecuentar las costas ibéricas según sea la voluntad del viento. Se trata de la Physalia physalis, un nombre que bien poco nos revela sino especificamos que se trata de la popular carabela portuguesa, también identificada como botella azul o falsa medusa.

Este último apelativo responde a una curiosidad de la especie, pues no se trata de una medusa en realidad, sino de un organismo colonial, integrado por varios hidroides que desempeñan diversas funciones dentro del conjunto. Perteneciente al orden de los sifonóforos, el veneno de este organismo no se considera mortal, a pesar de que puede causar graves lesiones. ¿Sabes lo que debes hacer ante una picadura de carabela?


Principales características

Como mencionamos anteriormente, el rasgo más sobresaliente de estos organismos es que se trata de un conjunto o colonia, compuesto por hidroides. La porción que flota (y de la cual toma su nombre, aludiendo a las carabelas del siglo XV inventadas por los portugueses) se denomina neumatóforo, a la que siguen otras como la encargada de la digestión (gastrozoides), la que reproduce (gonozoides) y finalmente la porción que captura a las presas y se defiende de amenazas (dactilozoides).
Estos últimos, los dactilozoides, se presentan en forma de tentáculos, los cuales pueden llegar a medir hasta 50 metros, con algunos casos excepcionales que alcanzan el doble de longitud. En estos tentáculos, la carabela posee cerca de tres cuartos de millón de nematocistos, elementos celulares que albergan más de diez tipos de venenos, y con los cuales puede capturar peces pequeños y moluscos, y alejar a sus depredadores.


En cuanto a la bolsa prominente de su cuerpo, se trata de un pólipo superior, de color azulado, y en cuyo interior podemos encontrar muestras de nitrógeno, oxígeno y argón. Generalmente, esta vela gelatinosa sobresale unos quince centímetros de la superficie, y puede llegar a medir unos 30 cm de longitud. Al inflarse, la carabela puede alcanzar una velocidad de desplazamiento de casi 22 metros por segundo.

Distribución y hábitat

No es común observar la presencia de carabelas portuguesas en climas templados y fríos. Habitualmente abundan en regiones tropicales y subtropicales del océano Pacífico, el océano Índico y parte del Atlántico. Menos habitual resulta contar con estos hidrozoos en el Mediterráneo, aunque pueden avistarse en costas españolas, donde cuentan con pocos depredadores. Las congregaciones de estos organismos alcanzan casi mil ejemplares, con una fuerte dependencia entre ellos en aras de asegurar la supervivencia.

Curiosidades de la carabela portuguesa 

A pesar de su potente veneno, la carabela portuguesa cuenta con varios depredadores, entre los que podemos mencionar el pulpo manta, las tortugas, la babosa Glaucus atlanticus y el pez luna (considerado además el pez más pesado del mundo con una media de 1000 kilogramos de peso). Ante la presencia de estos organismos, la carabela es capaz de desinflar su bolsa tan peculiar y dejarse sumergir hasta el fondo del mar para dar la impresión de haber muerto.
Del mismo modo, existen otros seres vivos que pueden convivir en perfecta armonía con el veneno de la carabela portuguesa. Cerca de sus tentáculos, podemos encontrar al pez payaso, inmune por la mucosa que rodea su piel, o el Nomeus gronovii, cuya asociación tan fuerte con la carabela le ha llegado a obtener el nombre de pez carabela portuguesa. Cualquiera de estos organismos se protegen de sus depredadores a través de los tentáculos de la carabela, y está a su vez permite atraer a otros peces que componen su dieta.


Veneno de la carabela portuguesa 

De naturaleza carnívora, la carabela portuguesa posee en cada centímetro cuadrado de sus tentáculos, más de un millón de células urticantes, que utiliza para paralizar a los peces pequeños e introducirlos hacia la cavidad gastrovascular (gastrozoides) donde tomará lugar el proceso de digestión. En realidad, el veneno de estos organismos se segrega de manera espontánea y aunque no se considera mortal, si puede afectar a niños pequeños y personas alérgicas, llegando a causar paro cardíaco y por consiguiente, la muerte.
Otros síntomas más comunes son los vómitos, la fiebre, náuseas y un intenso dolor en la zona de la picadura. La toxina de la carabela se encuentra compuesta por estructuras proteicas y péptidos, de las cuales se conoce que poseen propiedades hipnóticas. Otro hecho que resulta interesante, es que incluso cuando permanezcan inertes a la orilla de la playa, cualquier contacto con sus tentáculos puede resultar peligroso.


¿Cómo actuar ante una picadura de carabela portuguesa?

Lo primero es retirar los restos de tentáculos que puedan quedar remanentes sobre la piel. Esta operación nunca debe efectuarse directamente con las manos. Seguidamente, se deberá aplicar agua salada sobre la zona afectada. Nunca es conveniente emplear agua dulce, pues la diferencia de presión puede conducir al estallido de los cnidocitos y el aumento del dolor.
Para aliviar el dolor causado por la toxina, podemos lavar la zona con agua caliente o vinagre, aunque este último no se recomienda si no se ha limpiado debidamente la piel. Es importante además evitar la exposición de la herida a la luz solar, así como rascarse. Si los síntomas empeoran, lo más sensato es acudir al médico, quien podrá recetar cremas de corticoides, así como el vendaje de la zona y la suplementación de antihistamínicos.


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Medusa luminescente (Pelagia noctiluca)




La especie Pelagia noctiluca conocida también por su característica de luminiscencia como acalefo luminiscente o medusa luminiscente, irradia una luz brillante en las noches cuando se le molesta o también como un modo de atraer a sus presas. Es considerada una medusa cuya picadura puede resultar muy peligrosa para el ser humano, debido a la posesión de unos cnidocitos extremadamente urticantes.

Hábitat de la medusa luminiscente
Esta es una especie de medusas cuyo hábitat está localizado en las aguas profundas de la zona pelágica del Atlántico y del Mediterráneo, aunque es posible verla en ciertas épocas del año cercanas a las costas, para su ciclo reproductivo. Durante el período comprendido entre el inicio de la primavera y el final del verano, también es común la aparición de enjambres de medusas luminiscentes en las líneas de costas, que viajan movidas por las corrientes. Este incremento considerable de su población en estas regiones, está provocado fundamentalmente por factores climáticos y de cambios en los ecosistemas (aumento de nutrientes, vertido de fertilizantes, menor depredación, etc).


Características de la medusa luminiscente
Esta especie de medusa pertenece a la clase de los escifozoos, consideradas las verdaderas medusas. Posee una umbrela con una forma (abultada) de hongo, en la que destaca una coloración violeta rosácea brillante, que puede variar a un tono amarillo o dorado. El borde está provisto de 16 lóbulos periféricos, entre los que se encuentran de forma alterna 8 órganos sensoriales y 8 tentáculos marginales. Los tentáculos marginales suelen ser más largos que la propia medusa, con tamaños que superan 1 metro.
Alrededor de la boca son observables 4 brazos orales no ramificados que resultan más cortos que sus tentáculos y 16 canales radiales que se originan en las bolsas gástricas.

Tal como su nombre científico (Noctiluca) hace referencia, es una especie que brilla en la oscuridad. Cuando es excitada se produce una corta luminiscencia que deja una estela detrás y se va desvaneciendo poco a poco.
Aunque resultan muy peligrosas por los niveles de toxinas presentes en sus cnidocitos, resulta difícil obtener una dosis elevada de este veneno ya que solo poseen ocho tentáculos, con filamentos que resultan más cortos que los de otras especies. El contacto de sus tentáculos con las presas suele ser fatal, pero en el caso del ser humano generalmente solo se produce una profunda irritación.

Reproducción de la medusa luminiscente
A diferencia de otras especies de medusas que tienen un ciclo vital donde se alternan las dos formas reproductivas, las medusas luminiscentes solo poseen una reproducción sexual. Tanto el macho como la hembra vierten en el agua los gametos (el óvulo y el espermatozoide), y ocurre la fecundación dando lugar a un nuevo embrión. De esta manera nace una larva casi microscópica que desde muy temprano es capaz de desplazarse en el agua.
Pasada una semana esta larva se desarrolla como una medusa juvenil y en apenas un mes es considerada una medusa joven. El ciclo de vida de esta especie puede durar de dos a seis meses, siendo la causa de muerte fundamental el encuentro con aguas turbulentas.


Estudio del gen de la luminiscencia
El estudio de las reacciones químicas que causan luminiscencia en algunas especies, incluida la Pelagia noctiluca, es de interés de varios grupos de científicos alrededor del mundo. Así como otras especies de medusas resultan comestibles o se usan para fines médicos y terapéuticos, estas medusas también pueden ser de utilidad para la ciencia. La posibilidad de asilar este gen puede incidir en la generación de nuevas soluciones de energía solar, que podrían tener una aplicabilidad en las ciencias médicas y ofrecer además energía a un bajo costo.


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Medusas melena del león


La medusa melena de león ártica (Cyanea capillata), también recibe el apellido de gigante por ser la especie de cnidario escifozoo más grande conocida. El ejemplar más largo conocido de esta especie data de 1870 y fue encontrado en las costas de Massachusetts, donde fue registrado con una umbrela de 2.3 metros de diámetro y unos tentáculos que alcanzaban los 36.5 metros de longitud. Estas medidas la hacen merecedora del primer puesto en el ranking de los animales más largos del planeta, superando incluso a la ballena azul.

Hábitat de la medusa melena de león
El hábitat natural de la medusa melena de león se encuentra en las aguas abiertas y profundas de la región Ártica, aunque también han sido encontradas en el océano Atlántico y Pacífico. Las que habitan en el Norte suelen tener un tamaño mucho mayor que las localizadas más al sur.
Estas medusas habitan en una zona conocida como abisal o abisopelágica. Se trata de un nivel del espacio oceánico ubicado entre 3.000 y 6.000 metros de profundidad. La medusa melena de león nada libremente y se alimenta en este ambiente caracterizado por la frialdad, la escasez de nutrientes y la ausencia total de luz solar. Aunque cuando está llegando el ocaso de su vida prefieren acercarse a aguas menos profundas.


Características de la medusa melena de león
El nombre de esta especie responde a su apariencia física, que se asemeja a la melena característica del rey de la selva. Esta melena alberga a otros animales que habitan en las profundidades abisales y son inmunes a sus toxinas, por lo que encuentran refugio y seguridad dentro de ella.
Los tentáculos de las medusas melena de león pueden variar en tamaño y color. Poseen 8 racimos dentro de los que se agrupan múltiples tentáculos, y se considera que estos pueden llegar a alcanzar los 60 o 70 metros de longitud. Los patrones cromáticos de estos tentáculos que forman su melena, alternan entre colores como el carmesí, el púrpura y el amarillo.
La medusa melena de león ártica como otras especies, es un depredador que caza y se alimenta de otras criaturas marinas. Posee una dieta a base de peces pequeños, zooplancton y otras especies de medusas. Los animales que se ven atrapados en el interior de sus tentáculos casi transparentes, son inyectados con las células urticantes llenas de veneno que poseen en su interior.

Comportamiento de las medusas melena de león
Esta especie de medusa puede moverse en posición vertical y en menor medida en horizontal, dependiendo de la ayuda de las corrientes marinas. Como tienen un desplazamiento limitado no les es posible realizar largas persecuciones, por lo que se valen de sus tentáculos para capturar a sus presas que mueren envenenadas o resultan paralizadas al entrar en contacto con sus nematocistos.
Las medusas melena de león son poco avistadas por el hombre, debido a que viven lejos de la costa mayormente. La picadura de esta medusa no es fatal en gran parte de los casos para los seres humanos, aunque sí pueden ser muy dolorosas y traer consigo erupciones, picazón y ardor. En algunos casos extremos este contacto puede resultar fatal por la cantidad de veneno absorbido por la piel, pudiéndose provocar una muerte por asfixia o una reacción alérgica severa.


Reproducción de las medusas melena de león
La época de apareamiento se corresponde con los meses de verano y otoño, en los que emergen las jóvenes medusas Las medusas melena de león para la creación de nuevos organismos pueden utilizar cualquiera de las dos modalidades básicas de reproducción: sexual y asexual. Esta especie es capaz de producir tanto óvulos como espermatozoides por sí sola, por lo que no necesitan necesariamente de un compañero para reproducirse.
Tienen una tasa de mortalidad muy alta, debido a que del gran número de huevos que emergen cada año, sobreviven menos de la mitad unos pocos días después del nacimiento. A pesar de que estas medusas son muy adaptables a los cambios de su entorno, influyen en estos decesos factores relacionados con los suministros de alimentos y la temperatura del agua. No existen esfuerzos de conservaciones de esta especie en la actualidad.


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jueves, 6 de septiembre de 2018

Medusas gigantes


Los avistamientos de medusas gigantes que llegan a alcanzar el tamaño de embarcaciones e incluso a superar los 60 metros de longitud, han sido reportados durante décadas en diversos lugares sin ser verificados por los científicos. A pesar de que no existe ninguna especie que se corresponda con este animal mítico que se ha creado durante años, si existe una medusa de gran envergadura que es considerada la más larga y pesada de su clase. Se trata de la medusa nomura, una especie endémica de los mares circundantes a Japón.

Hábitat de la medusa gigante


Las medusas nomura son encontradas en las zonas costeras de China, así como en el norte y el sur de Corea, y Japón. En estas regiones el agua del mar tiene la temperatura que necesitan para su supervivencia y encuentran todo el plancton que necesitan para su desarrollo en las primeras etapas del ciclo de vida.



Características de la medusa gigante
La medusa nomura o gigante, llamada así por superar en tamaño al resto de sus congéneres, tiene cuando adulta un diámetro ligeramente mayor que la altura de un hombre promedio. Puede llegar a medir hasta 2 metros de longitud y puede pesar hasta 220 kg.
Las medusas gigantes se alimentan de diferentes tipos de peces, plancton y otras especies de medusas más pequeñas. Inyectan con sus largos tentáculos de una toxina inmovilizante a sus presas, que quedan atrapadas para ser devoradas poco a poco.


Dentro de su dieta preferida se encuentran peces de alto valor comercial como el atún y el salmón, lo que perjudica en buen grado a los pescadores que pueden encontrar al pez envenenado dentro de sus redes. En la cultura asiatica esta medusa es también considerada un producto comestible, aunque no de gran calidad.
De manera general la toxina de esta medusa no es considerada letal para el ser humano, teniendo en cuenta que haya sido absorbida por el cuerpo una pequeña cantidad. En casos extremos donde la víctima adquiere una gran dosis de este veneno, puede ocurrir una parálisis del aparato respiratorio, provocando una muerte por asfixia.


Aumento de la población de medusas gigantes
La población demográfica de la especie ha tenido un incremento notable en los últimos años 20 años, lo que ha llevado a considerar que estas medusas gigantes estén destinadas a ser las próximas gobernantes de los mares. Los principales afectados con este aumento poblacional de las medusas gigantes son los pescadores, los cuales se han visto obligados a recurrir al diseño de redes especiales de pesca que evitan a estas medusas en aumento creciente.
Entre las causas probables de este aumento se ha determinado que se encuentra la pesca excesiva de los peces que son los principales depredadores de las medusas más pequeñas y que compiten con el plancton que les sirve de alimento, así como la modificación costera sumando el sustrato rocoso que sirve para la reproducción asexual de los pólipos. El aumento de la temperatura de los océanos producto del calentamiento global, puede ser también otro de los factores que están propiciando su desarrollo y reproducción en la región.

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